ALBERGUES DE LA CRUZ ROJA EN BARCELONA: DESIDIA O PESADILLA (Primera Parte)
Primera Parte
HUMANIDAD. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja al que ha dado nacimiento la preocupación de prestar auxilio, sin discriminación, a todos los heridos en los campos de batalla, se esfuerza, bajo su aspecto Internacional y nacional, en prevenir y aliviar el sufrimiento de los hombres en todas las circunstancias. Tiende a proteger la vida y la salud, así como a hacer respetar a la persona humana. Favorece la comprensión mutua, la amistad, la cooperación y una paz duradera entre todos los pueblos.
Así inicia el artículo 2 de la Cruz Roja Española. Lo que valdría la pena saber es quién se encarga de velar para que se cumpla con estos lineamientos.
Recientemente pasé por un mal momento al ser robado en Barcelona, por lo que sin dinero ni lugar donde vivir, tuve que dirigirme varias veces a los albergues de la ciudad de Barcelona a ver si encontraba un cupo. Al segundo día conseguí que me dejaran entrar después de contarles mi historia. Entre unos diez novatos de las 120 plazas que dicen tener en el Albergue de la Cruz Roja en Zona Franca, nos escogieron a cuatro y los demás tuvieron que ir a dormir a la calle como yo había hecho el día anterior, luego de esperarnos hasta las diez de la noche para ver si quedaban plazas disponibles. Una vez superado esto, nos correspondió entrar al área del comedor, donde la mayoría de los que viven en el albergue ya habían o estaban cenando. Pasamos a las mesas donde nos sirvieron una comida bastante decente, y luego nos correspondía ducha o ir a dormir. Escogí ducharme porque tenía dos días sin bañarme. Cuando entro a los inodoros a hacer las necesidades, empiezo a notar el mal olor, y sobre todo la suciedad reinante alrededor. Presencio el mismo cuadro en tres aseos más hasta que opto por uno que parecía más limpio. Nada más levantar la tapa y podías ver que esos inodoros tenían días de ese modo, o no se les estaba dando la limpieza adecuada. Pasé luego a las duchas, y no estaban tan mal con agua caliente y buena presión de agua. Cuando iban por el número quince de los treinta que nos bañábamos, ya no había más agua para ducharse. Los desafortunados tuvieron que irse a dormir sin ducha porque el agua no llegó con suficiente fuerza.
A la hora de dormir es cuando descubres que no existen colchones, y que lo que se tiene son unos camarotes hechos de metal con sacos de nylon. Te dan una manta, y duermen dos individuos por camarote. Luego vendría la sorpresa. No pasada una hora de apagadas las luces, cuando alguien grita y se escucha gente corriendo. Uno de los que duerme en el camarote superior se ha venido abajo, cayendo sobre el que dormía en la parte inferior. Tremendo susto se llevó y por suerte los golpes fueron mínimos. Todos a seguir durmiendo. A eso de la una de la mañana otra vez nos despierta gente corriendo y voces. Esta vez son los miembros de la Cruz Roja socorriendo a un epiléptico, situación que dura casi una hora. A eso de las cuatro de la mañana alguien empieza a toser, cada vez más fuerte, despertando a muchos. Lo increíble es que esta persona al toser pareciera que se le estaba saliendo el alma, más cuando se vino a calmar media hora después. Uno puede jurar que ese hombre se está muriendo. Después de esto logramos dormir unas horas, y uno se despierta pensando, que al menos no se tuvo que dormir en la calle.
Al día siguiente, de los cinco días que estuve, nos tocaría ver todo con más claridad. Llegamos a eso de las 7.30 de la noche, cuando empezaban a llegar algunos de los que residen en el albergue. Marroquíes, negros, latinos, rumanos y españoles. La mayoría de los marroquíes llegaban drogados (alcohol, marihuana, heroína). Esto lo podías notar por el aspecto, su manera de hablar y los ataques que de pronto tenían provocando serias peleas entre ellos u otras personas del lugar. Trifulcas donde uno de los marroquíes tomó una botella de vidrio, la quebró y se empezó a cortar las venas delante de todos nosotros. De pronto gritos de dos mujeres, que según algunos residentes son prostitutas, disputándose cuál es más mujer en la cama, y todo esto en un estado de shock definitivamente causado por algún tipo de droga. Uno espera que los guardias de seguridad que allí trabajan, o bien el equipo de la Cruz Roja tenga una actitud profesional, sin embargo éstos se enfrascan en gritos y dimes y birretes al mismo nivel que estas personas enfermas, causando un ambiente inestable para todo el mundo. Y esta situación se dio cada noche de las que estuve allí.
Cuando las cosas se calmaron un poco después de que la policía envió algunas unidades, y una ambulancia se llevó a uno de los drogadictos en estado de shock, entramos a cenar. La cena dispuesta sobre mesas donde las más de cien personas, con enfermedades de toda clase, pasan delante de los recipientes de la comida para tomar su bandeja. Se puede ver cómo cada uno habla, grita, escupe o vierte algo de saliva que definitivamente va a parar a la cena de todos, ya que no existe ningún tipo de protección sobre la comida, incluyendo los miembros de la Cruz Roja que se encuentran al otro lado de la mesa. Sólo me quedó resignarme y preguntarme dónde está Salud o alguna entidad que tenga que ver con esto. Es que acaso los miembros de la Cruz Roja no se les inculca limpieza y salud como lo primordial. ¿No se han dado cuenta que en éste sitio tienen personas con cualquier clase de enfermedades, desde drogadictos, alcohólicos, enfermos de VIH, enfermos mentales, prostitutas y prostitutos, inmigrantes que se les desconoce su estado de salud? ¿No deberían ser estos sitios vigilados para que la limpieza y la salubridad fueran lo primordial?
En este primer artículo quise hacer énfasis de la hora de la cena, y en los próximos días les contaré sobre los aseos (inodoros) y el comportamiento de algunos residentes así como de miembros de la Cruz Roja que dejan mucho que decir sobre una institución que fundamenta sus principios en la HUMANIDAD, y les daré el resultado de los exámenes que he tenido que hacerme luego de haberme contagiado de “algo” en este sitio.
Escribe Marcelo Malleë para www.Escriwin.com
Barcelona, España 23 de Marzo de 2007
Email: marcelomallee@hotmail.com
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