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Pequeño manual de convivencia en el gimnasio

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El gimnasio, palabra de tres sílabas que a algunos les suena a descanso y a otros a cansancio; dejando fuera esta definición algo humorística, es cierto que es este actualmente uno de los espacios más populares para poder intercambiar socialmente todo tipo de opiniones… y de humores. Porque es necesario que haya unas reglas básicas de convivencia en cuanto a la buena disposición de las relaciones en este entorno, se presentan a continuación algunos detalles esenciales a tener en cuenta para que la estadía en el gimnasio sea efectivamente un descanso y no un cansancio. Esta lista se hace con base en la experiencia tanto de instructores físicos como de usuarios o clientes.
Seque siempre el sudor de una máquina al utilizarla
 
Este es uno de los puntos en los que definitivamente fallan muchas personas al momento de utilizar algunos equipos gimnásticos. No importa si usted suda mucho o poco: debe tener en cuenta que a usted no le gustaría sentarse en una mesa para alzar pesas o en un aparato para levantar resistencias desde las piernas que estuviese húmedo. Por eso le recomendamos que pueda llevar dos toallas (por favor, trate de no ceñirse por la pereza de tener que lavar ambas después): una para que se seque después de la actividad y la otra para que seque los aparatos. Tampoco tiene que llegar al extremo de llevar algún atomizador con una muy buena fragancia para esparcir sobre los aparatos… aunque no es una idea que está de más de por sí.
Si va a utilizar las duchas, procure dejar todo organizado y limpio
 
¿No le parece molesto tener que encontrar pelos o vellos, restos de jabón o de estropajo, etc., después de una ardua jornada de ejercicios en la ducha del gimnasio? Cuando usted vaya a utilizar este servicio, procure que todo quede debidamente impecable para que pueda hacerle el favor a otra persona que secretamente tal vez se lo agradecerá. Claro: lleve su propio jabón y/o shampoo si es del caso, y trate de no compartirlo con nadie a menos que usted vaya ir acompañado(a) a la ducha de alguien que conozca.
Deje los equipos tal y como los encontró
 
Es muy desesperante y hasta irrespetuoso encontrar que las pesas de 5 libras se encuentran revueltas con las de 15, o que el laso esté tirado en el suelo cuando se van a practicar unos saltos o que… ¡las pesas se encuentren con todo en el piso sin que el o la que las usó se hayan preocupado por poner la barra donde corresponde! Es cierto que algunas veces podemos encontrarnos muy cansados o hasta adoloridos después de una jornada de ejercicio; si nos pasa esto último, pidamos el favor a alguna persona dispuesta que nos colabore, prometiéndole que si está en la misma situación nosotros sabremos devolverle el favor.
No se sobreactúe ni trate de hacer un ejercicio por usted solo(a) si no sabe cómo hacerlo
 
Hay personas que simplemente no van al gimnasio porque tienen, según ellas, que aguantarse a unos personajes que bufan como si fueran caballos, estorban el paso viendo su musculatura o su figura en el espejo del gimnasio o gritan cada vez que alzan y bajan unas pesas. Tenga la amabilidad de no ser como una de estas personas.
 


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